Roberto García Torrente: «Hemos incentivado que los agricultores incorporen las últimas tecnologías disponibles»

El director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar dice que «hemos desarrollado una incubadora y aceleradora de empresas de alta tecnología para la gestión sostenible de los recursos hídricos»

Cajamar tiene su origen en el Sureste español, de ahí que sea muy consciente de las necesidades y desafíos a los que se enfrenta la Región de Murcia. La entidad también los ha hecho suyos, poniendo sus herramientas y recursos al servicio de las infraestructuras necesarias y para ayudar a los sectores productivos a desarrollar su labor con garantías.

–Futuro en Español vuelve a centrar su análisis en el agua y la sostenibilidad. ¿Qué valoración hace Cajamar del papel del Sureste español en la gestión del agua?

–El Sureste español es una de las zonas más áridas de Europa y tiene una actividad económica basada en la agricultura, que tiene unos elevados requerimientos en recursos hídricos. Estas circunstancias nos han obligado a trabajar muy intensamente en la gestión sostenible de este recurso para poder asegurar el mantenimiento de la actividad económica. Consideramos que hoy día el Sureste español es una de las regiones del mundo donde mejor se gestiona el agua. Tanto a nivel de la gestión global, con una diversificación de las fuentes de suministro, una óptima distribución evitando pérdidas y un uso muy eficiente por parte de los usuarios finales.

–¿Cree que se reconocen las políticas y esfuerzos que se hacen en el Sureste en la gestión del agua para optimizar al máximo los recursos hídricos disponibles?

–Todo lo relacionado con el agua genera en España muchas discusiones. Ello ha provocado que con frecuencia se politice el asunto en lugar de analizar la situación con un enfoque técnico, económico y social. Desde un punto de vista productivo, en ningún otro lugar se obtienen tantos alimentos, se genera tanta actividad económica y se crean tantos empleos por metro cúbico utilizado.

Las limitaciones existentes han obligado a reutilizar las aguas regeneradas de las ciudades, a buscar fuentes alternativas como la desalación, a fijar sistemas exhaustivos de control de la demanda, para evitar pérdidas y despilfarro, y a establecer tarifas que desincentiven el uso abusivo del recurso. Todos los agentes sociales y económicos son conscientes del factor limitante que es el agua para el bienestar económico de la Región y en consecuencia de la necesidad de dotarnos de modelos de gestión que aseguren su sostenibilidad.

«En Cajamar nunca hemos escatimado recursos para ayudar a financiar los proyectos que realicen una gestión eficiente»

–Cajamar mantiene una relación directa con los agricultores a través productos de financiación, asesoramiento, seguros…

–Nuestro origen como entidad financiera está en el Sureste español y ello nos ha permitido conocer perfectamente las necesidades que tenemos en esta Región. Y entre ellas el agua siempre ha sido un asunto prioritario.

A nivel financiero, en Cajamar nunca hemos escatimado recursos para ayudar a la financiación de todas las infraestructuras necesarias para realizar una gestión eficiente. Y dado que muchas de esas infraestructuras requieren de elevadas inversiones y tienen largos periodos de amortización, hemos concedido unas condiciones muy preferentes para que se puedan abordar con la tranquilidad necesaria.

También hemos incentivado que los agricultores en sus explotaciones incorporasen las últimas tecnologías disponibles. Como ejemplo, podemos recordar que hace 50 años ya fuimos pioneros en la financiación y formación sobre el uso de los sistemas de riego por goteo. Asimismo, a través de nuestros centros experimentales hemos abordado muchos proyectos que han contribuido a mejorar la productividad obtenida por gota de agua utilizada. Lo que ha permitido reducir el consumo de agua por kilo de hortalizas producidas a un tercio de lo que se utilizaba antes.

–¿Existen programas de Cajamar para fomentar proyectos sostenibles que tienen el agua como fuente esencial de su actividad?

–Aunque durante los últimos años se ha avanzado mucho en las tecnologías de gestión y utilización del agua, creemos que todavía hay margen para seguir mejorando. Para poder iniciar nuevas líneas de trabajo, desde Cajamar hemos puesto en marcha una incubadora y aceleradora de empresas de alta tecnología para la gestión sostenible de los recursos hídricos. Se trata de un proyecto colaborativo con el que estamos creando un ecosistema de agentes que trabajan por mejorar la disponibilidad del agua: usuarios, empresas de tecnología hídrica, universidades y centros tecnológicos, las administraciones públicas, etc. Nuestro propósito es lanzar retos sobre las problemáticas que tenemos e intentar captar talento y emprendedores de cualquier parte del mundo que propongan soluciones. Las ideas seleccionadas contarán con todo nuestro apoyo para poder desarrollarlas.

–¿De qué forma se une Cajamar al desafío global que representa la transición ecológica?

–La transición ecológica y la sostenibilidad son conceptos que van a condicionar la actuación de todas las organizaciones en los próximos años. Para nuestra entidad, y probablemente por nuestro carácter cooperativo, es algo que siempre ha estado en nuestro ADN. Más aún teniendo en cuenta que el entorno social y económico en el que nacimos es muy frágil y cualquier desequilibrio puede poner en peligro nuestro modelo de desarrollo. Por todos estos motivos siempre hemos trabajado en las tres vertientes de la sostenibilidad. En la económica, fomentando actividades muy ligadas al territorio que generen riqueza y que se vayan retroalimentando y fortaleciendo para que la calidad de vida de todos sea cada vez mayor. En la social, apoyando la cooperación y la colaboración entre los diferentes agentes como fórmula para facilitar el reparto de la riqueza generada. Y para ofrecer igualdad de oportunidades para todos. Y en la medioambiental, para cuidar el entorno en el que tenemos que vivir e intentar revertir los procesos de deterioro y desertización.